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Masa y fascismo

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Me preguntaba cómo podía ser fascista un grupo social y político heterogéneo sin que su líder tenga el control de las instituciones y sin mayor capacidad de dar órdenes colectivas que tengan repercusiones importantes en la política interna del Estado

Hay una cosa muy curiosa con lo del calificativo de fascista, palabra que se ha vuelto como una especie de muletilla, de mote, de joker en el vocabulario oficial.

Me preguntaba cómo podía ser fascista un grupo social y político heterogéneo sin que su líder tenga el control de las instituciones y sin mayor capacidad de dar órdenes colectivas que tengan repercusiones importantes en la política interna del Estado. Una cosa es que Capriles tenga capacidad de convocatoria y otra cosa es que pueda dar órdenes a un colectivo que esté bajo su mando, tal como lo hacen los líderes fascistas.

Retomo entonces, para tratar la cuestión, el libro de Elías Canetti Masa y poder en donde hace unas reflexiones muy pertinentes para el caso venezolano.

La masa que tenía el presidente Chávez en mente cuando se refería al «pueblo», entendido este en su más acepción más básica del populismo ­la construcción simbólica de un pueblo­ era una masa que recibía órdenes y consignas frecuentemente amenazantes tanto para el que era designado como enemigo como para todo aquel que quisiera deslindarse de la masa. En los actos de masas organizados por el Gobierno durante los últimos 10 años lo fundamental no era tanto pasar un mensaje sino dar una orden.

El arte de Chávez como orador consistía en resumir todo en una orden, como lo explica Canetti al dar cuenta del proceso de producción de una masa.

Porque sin órdenes del líder poderoso, la masa no es masa, es otra cosa. Por eso es que el orador puede insultar, le puede dar órdenes o puede bendecir ala masa y esta se queda cohesionada. La razón es que la masa no se trata de individualidades.

Además, las masas esperan órdenes. Pero no como los militares, como bien explica Canetti. En la institución armada no hay ambigüedad con respecto a la orden, esta se cumple y ya. La orden para la masa es pasional. El soldado sólo actúa si le dan órdenes, en cambio la masa fascinada por el líder espera una orden de manera emotiva.

¿Qué pasa además cuando la orden que da el líder no es responsable? Las masas pueden ser libradas a la consigna y no tienen capacidad de librarse de las pasiones que se producen en su seno. Los que actúan bajo órdenes se estiman siempre inocentes. Por eso es que la agresión política en Venezuela es vista como algo no imputable sino que es una reacción natural de aquel que está a las órdenes del comandante.

Estamos pues ante una forma sofisticadísima de dominación. La vida colectiva venezolana está profundamente marcada por una serie de órdenes dadas por un líder a un grupo que ha sido como una masa y no como un conjunto de ciudadanos responsables. Poco hemos reflexionado sobre el peso de las órdenes y consignas con los que Chávez alimentó la vida de su masa y de su colectividad. Y sobre el hecho de que Chávez siga dando órdenes después de muerto.|TAL CUAL