Inicio Qué está pasando Las madres nodrizas del siglo XXI

Las madres nodrizas del siglo XXI

345
Compartir

«Saber que mi pequeño ha ayudado a otros bebés con la leche con la que se habría alimentado si no hubiera muerto, es algo muy gratificante». Un día de febrero Sara dio a luz a dos bebés prematuros que apenas llegaban a los seis meses de gestación y que pesaron poco más de 805 gramos.

«Yo tenía demasiada leche y mis bebes solo podían recibir una alimentación parenteral, que es un suero que contiene todos los nutrientes necesarios. Me puse en el lugar de las otras madres e imaginé cómo me sentiría yo si mis hijos necesitasen leche materna. Ahí fue cuando decidí hacerme donante de leche«, explica.

«Era como una vaca lechera», dice entre risas. Sara se ha convertido en la madre que más cantidad de leche ha donado en Baleares, con más de 100 litros.

«En cada extracción podía dar unos 370 mililitros y alguna vez llegué a los 640», precisa.

Al tener unos hijos tan prematuros, Sara y su marido visitaron a a diario durante cuatro meses la UCI pediátrica del hospital de Son Espases, en la que salvaron la vida a uno de sus pequeños.

Ya hace 16 años que el pediatra mallorquín Sergi Verd regresó de Londres para crear el primer banco de leche humana de España. En 2001, Mallorca se alzó como pionera poniendo en marcha un proyecto capaz de reforzar el sistema inmunológico de bebés prematuros y así evitar que contraigan enfermedades graves.

Célia forma parte del equipo técnico del laboratorio del Banco de Tejidos de Baleares. A lo largo del año pasado analizó más de 270 litros de leche de diferentes madres como encargada del proceso de pasteurización.

«Vendría a ser lo que antiguamente era conocido como al baño maría. Es un proceso térmico durante el cual se destruyen todas las bacterias», explica.

En comparación con Francia, Reino Unido y Noruega, países que cuentan con una media de 15 bancos de leche materna, España es uno de los países europeos con menos centros dedicados a cubrir este servicio ya que solo hay en diez comunidades.

El año pasado Baleares recogió 276’1 litros de leche materna, de un total de 57 donantes.

Con estas donaciones se pudo suministrar alimento a 107 neonatos. Los datos de Baleares reflejan que las islas no cuentan ni con una donante por municipio.

«En este caso no es cuanto más mejor, este es el número que necesitamos», asegura el director del Banco de Tejidos, Antoni Gayà.

La labor de los bancos de leche resulta poco conocida a pesar de que su creación se remonta a más de un siglo.

En 1909, Viena inauguró el proyecto, que alcanzaría su máximo apogeo en la década de los 60 y 70, aunque después la aparición del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) provocó el cierre de muchos.

Las madres que deseen donar por vez primera tienen que acudir al Banco de Tejidos para que los especialistas les expliquen el proceso. Después de esta visita, reciben un conjunto de útiles que para extraer la leche y conservarla en unos frascos.

Cuando la madre lactante considera que ha almacenado cierta cantidad de leche, un mensajero se encarga de recogerla a domicilio y trasladarla a la fundación.

Una vez llega la leche al banco, los frascos se clasifican por lotes (cada conjunto pertenece a una misma donante) y se congelan a menos 80 grados hasta el día de su procesamiento.

Ya pasteurizada, se envía una muestra de esa leche al laboratorio de microbiología de Son Llàtzer, que certificará si tiene la calidad requerida.

Los expertos explican que no todos los bebés pueden ser alimentados con leche donada, especialmente los que son prematuros, que pesan menos de 1.500 gramos, hijos de madres que toman alguna medicación incompatible con la lactancia o mujeres con un retraso de la subida de la leche.