Inicio Qué está pasando EEUU airea sus dudas sobre la oposición venezolana mientras reacomoda su estrategia

EEUU airea sus dudas sobre la oposición venezolana mientras reacomoda su estrategia

344
Compartir

La filtración de unos comentarios privados respecto a la oposición venezolana de Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU, ha agitado las siempre turbulentas aguas de los que luchan contra el Gobierno de Nicolás Maduro. «Nuestro dilema, que es mantener a la oposición unida, ha demostrado ser endiabladamente difícil. En el momento que Maduro salga, todo el mundo va a alzar sus manos (para decir) tómenme a mí, yo soy el próximo presidente de Venezuela», subrayó Pompeo durante un encuentro privado en Nueva York.

Más allá de si se trata de un desliz o de una filtración interesada, el jefe de las relaciones exteriores de Washington exageró con el número de pretendientes al Palacio de Miraflores: «Van a ser más de 40 personas las que crean que son los legítimos herederos de Maduro». Pompeo, que parece haber perdido la batalla dentro de la administración de Donald Trump, acusó a los dirigentes opositores de «estar más interesadas en emerger como el próximo Mandela que en encontrar un camino pragmático para avanzar».

Las palabras de Pompeo se han hecho públicas en paralelo a una campaña de ridiculización de la figura de Juan Guaidó, presidente encargado del país reconocido por más de 50 países. La viralización de unas fotografías junto a una fan, realizada desde las redes chavistas, y la multiplicación a través de los influencers radicales (una especie de VOX venezolano) han castigado la imagen de Guaidó, a quien los fundamentalistas, además de denominarle ‘el tenue’, acusan de impedir la supuesta invasión militar estadounidense.

«Lo que afirma Pompeo no es novedad. Creo que se queda corto, además de la oposición hay que contar también los que aspiran en el PSUV (el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela), en el ex chavismo, los del partido militar, los que quieren cohabitar, evangélicos y afines», reaccionó el dirigente opositor Andrés Velásquez. El líder de La Causa R, que tiene a dos diputados refugiados en la embajada de Italia, recordó a sus compañeros y a los estadounidenses que «el gran desafío es ponerle fin a la dictadura».

«Las declaraciones de Pompeo también son una manera de excusarse por tanto ‘bloofeo’ (bluf) y realinear su estrategia hacia una política más cercana a la línea de la Unión Europea y el Grupo de Lima. Ha perdido fuerza la línea de John Bolton(consejero de Seguridad Nacional), ganando peso la línea John Abrahams (enviado para Venezuela)», resume Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos.

Casi todos los caminos pasan hoy por los diálogos de Oslo y alrededores, un territorio que comprende las reuniones entre EEUU y el Vaticano, las conversaciones de Trump con Vladimir Putin, la apuesta china más las iniciativas del Grupo de Contacto y del Grupo de Lima. «La presión que se genere fuera de Oslo puede hacer que Oslo o cualquier otro espacio de negociación avance», redondea el politólogo, quien recuerda que, no obstante, Pompeo «reconoce que Guaidó es un factor unificador».

«No existe una unidad opositora y la aparición de Guaidó en enero logró una convergencia, no una unión. Unidad orgánica no existe, aunque sea necesaria», apostilla Luis Salamanca, exrector del Consejo Nacional Electoral. «Eso se ha ido rompiendo de a poquito, pero todavía Guaidó tiene un capital político importante», añade el analista.

Así lo confirma la última encuesta de Datanálisis, que concluye que en el caso de competir electoralmente, el líder opositor obtendría al menos 40% más que el jefe revolucionario, pese a que el desafío del Parlamento democrático pareciera haber perdido hoy la iniciativa frente al gobierno chavista.

«La pelea sigue, no está paralizada. Lo de Oslo indica que hay puertas abiertas, pero ha caído en un pozo de aguas lentas, ralentizado. La de Maduro es la posición más cómoda, porque hay que removerle. El régimen se ha debilitado profundamente pero falta el empujón final… Todos los caminos están abiertos y se están caminando», concluye Salamanca.