Inicio Internacionales Calma en Egipto tras la demostración de fuerza a favor de Mursi

Calma en Egipto tras la demostración de fuerza a favor de Mursi

124
Compartir

AFP –

La calma prevalecía este sábado por la mañana en Egipto, al día siguiente de una demostración de fuerza en El Cairo, donde decenas de miles de partidarios de Mohamed Mursi exigieron de nuevo el regreso de su presidente más de una semana después de su derrocamiento por el Ejército.

El primer ministro de transición, Hazem Beblawi, que proseguía sus negociaciones para formar gobierno, debía entrevistarse con responsables este sábado y su composición, definida en un 90%, será anunciada a mediados de la semana entrante, afirmaron el viernes fuentes oficiales a la agencia Mena. Los ministros de Defensa e Interior deberían seguir, según la agencia.

Unas decenas de opositores a Mursi también se reunieron en la plaza Tahrir, al final de la noche, con motivo de la ruptura del ayuno. A lo largo del día, se concentró mucha gente delante de la mezquita Rabaa al Adawiya, en el barrio de Nasr City, que partidarios del presidente derrocado ocupan desde hace semanas. El crepúsculo estuvo marcado por los rezos y el final del ayuno, en presencia de numerosas familias. Los manifestantes aprovecharon para reiterar su determinación.

Corán en mano, bandera egipcia en la otra, los manifestantes islamistas, provenientes de diversas regiones, fustigaron con anterioridad al ejército y reiteraron su lealtad con Mursi, constató un periodista de la AFP. «Estoy convencido de que Mursi recobrará su puesto. Toda injusticia tiene un fin», declaró Ibrahim Mohamed, estudiante originario de la provincia de Charqiya, en el delta del Nilo.

Los partidarios de los nuevos gobernantes, que accedieron a sus cargos tras el golpe militar del 3 de julio, se manifestaron por su parte en la céntrica plaza Tahrir y frente al palacio presidencial, en el barrio de Heliópolis, en la periferia.

Esta doble demostración de fuerza en la calle hizo temer nuevos actos de violencia, luego de los que causaron un centenar de muertos desde el derrocamiento de Mursi, acusado de haber traicionado los ideales de la revuelta contra Hosni Mubarak, de no haber sabido administrar el país y solo haber defendido los intereses de su cofradía. El mes sagrado del Ramadán para el mundo musulmán comenzó con un ambiente mucho menos animado que de costumbre en Egipto, el país más poblado del mundo árabe, con unos 84 millones de habitantes.

Un policía de alto rango murió y uno fue herido en un ataque la noche del jueves al viernes en un control en la península del Sinaí (noreste), y un puesto de policía fue atacado en la ciudad de El Arish por un grupo de hombres armados, indicaron las autoridades.

Esa región sufre problemas de seguridad desde la caída de Hosni Mubarak, en 2011, y los incidentes aumentaron desde que Mursi fue depuesto. Unas horas más tarde, en el canal de Suez, otro policía falleció en un ataque, en Ismailia.

El lunes, 53 personas murieron y varios centenares resultaron heridas durante graves disturbios durante una manifestación a favor de Mursi ante la sede de la Guardia Republicana. La desconfianza de los islamistas ante las nuevas autoridades fue reforzada el miércoles al emitirse una nueva orden de detención contra el Guía Supremo de los Hermanos Musulmanes por incitación a los disturbios del lunes. Unas 250 personas han pasado a disposición judicial, de las 650 detenidas en esos choques.

Estados Unidos pidió el viernes a los militares egipcios y a los dirigentes civiles interinos del país que liberen al presidente Mohamed Mursi, detenido desde hace más de una semana tras ser derrocado. La portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki dijo que EEUU estaba de acuerdo con el llamado a liberar a Mursi realizado un poco antes por Alemania y que hacía «públicamente» el mismo pedido.

Psaki indicó que altos funcionarios estadounidenses habían estado en contacto regular con todos los sectores de la sociedad egipcia. El portavoz del Ministerio de Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, declaró el miércoles que Mursi se encuentra «en un lugar seguro por su propia seguridad», que es «tratado de manera digna» y que por el momento no hay acusaciones contra él. Mursi no ha aparecido en público desde su derrocamiento el 3 de julio